Homenaje a García Márquez

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El próximo martes día 6 de marzo, Gabriel García Márquez cumple 80 años.

 

Además, en el 2007 se cumplen 40 años de la publicacion de “Cien años de soledad” y 25 de la concesión del Nobel a este escritor.

 

Actualmente este autor comparte primer puesto con Auster, en los más posteados en esta página y sus post son los que más comentarios han tenido, por parte de los coleccionistas.

 

Desde “Coleccionando principios” hemos querido hacer nuestro pequeño homenaje a este autor. Será nuestro pequeño regalo de cumpleaños.

 

Así que en esta sección, justo debajo de estas letras, cada uno de nosotros puede escribir en un comentario, lo que quiera sobre los libros de Gabo, sobre las sensaciones al leerlo, las experiencias en nuestra primera vez con él, y cualquier mensaje que se nos ocurra relacionado con él.

 

La intención es enviárselo. Estamos haciendo las gestiones para conseguirlo.

Principios de GGM

17 comentarios to “Homenaje a García Márquez”

  1. sfer marzo 5, 2007 at 11:08 am #

    El primer libro que leí de García Márquez fue “Crónica de una muerte anunciada”. Había sido un año muy duro, preparando el acceso a la universidad, y este libro era una de las lecturas obligatorias para la asignatura de literatura. Pero era uno de los últimos en el temario, y no nos dio tiempo de comentarlo en clase. Todos los alumnos rezamos para que no fuera pregunta de examen, porque ninguno de nosotros nos habíamos visto con fuerzas de preparar el libro por nuestra cuenta. Tuvimos suerte: no recuerdo sobre qué tuvimos que disertar, pero no fue sobre Gabo… Recuerdo la sensación del día después de haber acabado los exámenes: todo el verano por delante, sin más obligaciones que disfrutar del tiempo libre, el calor, los amigos… Y recuerdo que lo primero que hice fue ir a pasar el día a la piscina, en compañía del libro que ese año me había quedado por leer en la asignatura de literatura: “Crónica de una muerte anunciada”. Con los años, he olvidado lo que me pareció el libro, las reacciones que provocó en mí. Pero quedará asociado para siempre al dulce principio del verano, tiempo de lecturas por placer.

  2. Rave marzo 5, 2007 at 4:52 pm #

    En mi caso, hablar de García Márquez es hablar de amor. Su fantástico libro “Cien años de soledad” fue mi regalo de despedida para una fantástica chica francesa que al día siguiente iba a coger su avión hacia Canadá. Miles de kilómetros iban a separarnos físicamente pero creí que el realismo mágico de Gabo nos mantendría juntos durante algún tiempo.
    Finalmente, la historia no fructificó pero sin duda recordaré toda mi vida a Gabo ya que escribió para mí mi primer regalo “amoroso-literario”.

  3. Emma Bukowski marzo 5, 2007 at 8:10 pm #

    Cuando era pequeña e iba al colegio, veía mucho la tele. Y en el cuarto de estar de casa de mi madre, entre el sillón de orejas y la tele, hay una estantería enorme, kilométrica, que lleva cayéndose años y años por el peso de los libros.
    Un día estaba yo tirada en aquel sillón de orejas, que cruje con cada movimiento, y veía la tele. No recuerdo qué programa. Llegaron los anuncios. Entonces aún no teníamos mando a distancia. Me aburría y por curiosidad cogí un libro de la estantería. Era “El amor en los tiempos del cólera”, de García Márquez, una edición de Bruguera de 1985 con las tapas azul celeste que tenía como portada la foto de un cupido disparando a la selva y un barco de vapor al fondo, en el río.
    Lo abrí. Leí la primera frase:
    “Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados”.
    Luego leí la segunda frase. Y la tercera. Y el segundo párrafo, y la segunda página, la tercera, la cuarta. Quizá por eso no recuerdo cuál era el programa que estaba viendo, ni los de los días siguientes, porque pasé todas aquellas tardes sentada en el sillón de orejas, con la tele encendida, sí, pero sin escucharla, porque estaba absorbida por el libro y por esa historia maravillosa que me contaba.

  4. claurus marzo 5, 2007 at 9:00 pm #

    No tengo claro cual fué mi primer libro de Gabo, tal vez “Crónica de una Muerte anunciada” o “El coronel no tiene quien le escriba” pero recuerdo con especial cariño aquel verano de mis 21 años en el que mi prima me prestó “El amor en los tiempos del cólera”. En la edición del Círculo de Lectores de color azul claro.
    Ese verano de 1991 viví una historia de amor, amor de verano con fecha de caducidad, no se si el libro me llevó al amor, o el amor al libro, pero en mi recuerdo van unidos. Tal vez crea que me pasó a mí y seguramente le pasaría a Fermina o a Florentino, no lo sé, pero me gusta pensarlo.

  5. rythmduel marzo 5, 2007 at 9:19 pm #

    Me he emocionado con el comentario de Emma, pues yo viví exactamente la misma experiencia con el mismo libro e idéntica edición. Desde entonces, y por razones más sentimentales que literarias, “El amor en los tiempos del cólera” ha sido una de mis indiscutibles obras de referencia, por encima incluso de “Cien Años de Soledad”. Un abrazo a todos.

  6. El gato Andana marzo 6, 2007 at 5:20 am #

    Fue en el verano de los diecisiete años. Trabajaba en un bar donde acudía cierta clientela intelectual. Alguien dejó olvidado un libro en una de las mesas de la terraza. Lo recogí. Era “Cien años de soledad”. Había oído hablar del libro, pero yo entonces acababa de descubrir a Jack Kerouac y la idea de una saga sudamericana no me parecía atractiva. Allí mismo, de pie, leí el principio…y luego un poco más, y después un par de páginas, y seguí hasta que el jefe me gritó que que coño estaba haciendo y que atendiera a la gente. Me lleve ese noche el libro a casa y continué leyéndolo hasta que me obligué a dormir un rato. Al día siguiente iba un poco zombie, sirviendo mesas con la mente puesta en la familia Buendía y deseando que llegara el momento de irme a casa a continuar su lectura. Aún conservo el libro, está un poco maltrecho, con las tapas pegadas con celo, pero nunca he querido cambiarlo. Es la edición original de la Editorial Sudamericana, de marzo de 1969, con la famosa tapa de Vicente Rojo.

  7. josquin marzo 6, 2007 at 9:15 am #

    Cuando comencé a leer “Cien años de soledad” me propuse hacer un árbol genealógico de los Buendía. Un amigo me había dicho que era una forma muy buena de no perderse entre los Aurelianos y los Jose Arcadios. Y allí fui yo, mientras avanzaba por el libro, viendo a los padres, hijos, abuelos y demás, hasta que en un momento dado el árbol genealógico quedó atrás y yo me perdí con mucho gusto en la historia. Y tan buena fue esa pérdida que, conforme me acercaba al final de la historia tenía pena de acabar. Leía despacio, con mucho cuidado, alargando cuanto pude aquellas últimas páginas que me llevaban a la conclusión de la historia. Esta pena de dejar atrás aquel libro es lo que más recuerdo de esos años de soledad.

  8. Sompata1 marzo 6, 2007 at 11:13 am #

    Un amigo, estudiante de medicina, me recomendó “Cien años de soledad”. Era agosto de 1980, estábamos en Cuenca y teníamos dieciocho años. Lo leí durante aquel otoño.
    Hay libros que crecen durante la lectura, invaden la vida del lector y la expanden; hay libros que son bosques vírgenes donde perderse. “Cien años de soledad” es uno de esos libros. Fue, además, empezar la casa por el tejado, pues a continuación busqué, compré y leí todo lo que aquel colombiano desconocido había escrito, de repente, para mí, exclusivamente para mí.
    Recuerdo y conservo los ejemplares en la colección Libro Amigo de Bruguera como preciosas anclas que me unen a una época de mi vida lectora fundamental, subrayado. Y recuerdo, por ejemplo, la aparición de “Crónica de una muerte anunciada” como un hito por el tamaño de letra, ¡por fin, un libro con letra grande!
    No sé qué habría sido de mí de no haber leído a Gabriel García Márquez, sólo sé que mi amor por la literatura surge con él y con aquella novela que un amigo nombró junto a un litro de cerveza en una ciudad también mítica.
    Gracias, maestro, y felicidades.

  9. Darabuc marzo 6, 2007 at 2:44 pm #

    Por mi parte, la relación con los libros de García Márquez comenzó mal: tuve que leer, a los catorce o quince años, “El coronel no tiene quien le escriba”, novela que me disgustó y no comprendí. Entonces era un lector juvenil, apasionado por la aventura, no por la densidad de la experiencia. Así que tardé en volverlo a leer, y para entonces ya había madurado. De los otros libros guardo muchos recuerdos buenos: de la ascensión de Remedios, del laberinto del general (no sé por qué, el libro que prefiero), de la mágica navegación por un apartamento de Madrid, de las desventuras del náufrago, qué sé yo, podría hacer tantas referencias, incluso a un lomo de los cuentos de Eréndira, que parecía esperarme en la librería de mis padres.

  10. Purificación Ávila López marzo 6, 2007 at 2:48 pm #

    Había oído hablar del realismo mágico, y eso sólo ya me atrajo. ‘Gabriel García Márquez escribe realismo mágico’, leía en las críticas. Ese fue motivo suficiente para que comprara ‘Relato de un Náufrago’ en Círculo de Lectores. Mi primera lectura mágica. Luego me leí ‘Crónica de una muerte anunciada’ para nunca más dejar de leer cada obra suya que caía en mis manos.

    Sentía deseos de beberme cada novela que publicaba, y lo hacía con idolatría. Fue hasta hace poco que no supe que mientras escribía obras cortas, en su cabeza bullía “Cien años de Soledad” y no encontraba el tono adecuado para empezar a narrarla. Sentí entonces la humanidad de su talento soplándome al oído.
    No tardó cien años, pero sí más de diez en encontrar la ‘voz’. A Dios gracias, nos la sirvió hace cuarenta años y se consagró con ella. Aunque para mí ya lo había hecho con ‘Relato de un náufrago': esa sencillez aparente de sus frases, ese lenguaje depurado y esas historias curiosas fueron calando y dejándome su impronta.

    Recibí una colección de sus obras al cumplir los dieciocho años. Aún guardo ese libro gordo de colección barata. Lo acaricié como a un niño y me mecí en sus letras como la enamorada se mece en los brazos del amado. Yo, amaba sus letras. Vivía por ellas. Sus historias las hacía mía, yo vivía en ellas.
    Mientras admitía que debía comprar ese libro largo tan nombrado y galardonado que se empezaba a comparar con ‘El Quijote’, servidora se resistía a leerlo. Cuando me llegó ‘Cien años de soledad’, me dije: ‘¡Qué miedo más tonto!’ Fue pasar la primera página y envolverme en un universo lleno de personajes.
    Al leer veinte páginas me di cuenta que debía coger papel y lápiz. Los nombres y parentescos se desdibujaban de mi memoria según aparecían. Daba igual que leyera despacio: ¡Dios, Gabo, cómo luché para meterme en las vicisitudes de los ‘Buendía’! Lo hice gracias a tu soberbia forma de contar. Ya me hallaba viviendo en Macondo, como una más de tus personajes. La magia de tu realismo no la capté hasta la primera levitación de uno de tus personajes. Pero acabé oliendo y tomando ese café negro que tu personaje nunca endulzaba. Me sentía vivir junto a tus personajes. ¡Qué osadía la mía!

    Hoy sé más que ayer de tu obra porque han estudiado y analizado tu obra de mil formas dispares. Tus ‘Cien años de Soledad’ se tradujo a más de treinta idiomas y eso suponen incontables ediciones y portadas diferentes.

    Ganaste el Premio Nobel. Siempre recordaré que adoptaste una postura casi militar sobre la alfombra, frente al Rey Gustavo de Suecia: parecías el coronel de tu novela, vestías la indumentaria de tu Colombia natal y te erguías con la gallardía del escritor que nació para ‘vivir y para contar’. Comprendí que era tu forma de brindarle pleitesía al Rey de los Suecos.
    Ese día fuimos felices contigo trescientos millones de hispanohablantes, pero seguimos siéndolo cada rato que te leemos, que nos imbuimos de tu magia y nos metemos en el periodismo literario de tus obras.

    Te deseo feliz cumpleaños y larga vida, Gabo. Desde este homenaje, casi una carta particular, le deseo al Gabo de ‘Cien años de Soledad’ y ‘Ochenta años de vida’, que siga brindándonos más años de vida y creación.

    Desde el entusiasmo y la admiración por sus novelas, dejo estas palabras que quizá nunca lea, o quizá sí… A usted, que nos ha brindado sus obras, le dedico esta retahíla mía.
    ¡Feliz cumpleaños ciento cuarenta, Gabo! Que los viva con la misma pasión con que los ha escrito.

    Purificación Ávila, con toda mi admiración.

  11. Tomas marzo 6, 2007 at 6:51 pm #

    La belleza de cada palabra de GGM … ¿resulta empalagosa con el tiempo? Como todo, la costumbre y los allendes lo desgastan, lo leemos con impaciencia y abotargados, hasta que un día, en el momento oportuno, seamos de nuevo sensibles por un instante, y lo volvamos a leer por primera vez otra vez y otra vez.

  12. Rain marzo 7, 2007 at 1:35 am #

    Varios son los libros que a través de sus personajes e hostorias me marcaron la vida.
    La alegría suprema me la ha dado “Cien años de soledad”. La marca de vivencias inolvidables que en algún momento aparecen como en un flashback: personajes entrañables signados por la tragedia, la rebelión, el desamor, la pasión y en medio de todo una gran fuerza, algo que en los libros de Gabriel García Márquez es la médula de su simbología. La maravilla de un lenguaje que como en el cine, ofrece escenas que el espectador/lector atesorará por siempre.

  13. princesspea marzo 10, 2007 at 11:10 am #

    Varios han sido ya los libros de García Márquez que han pasado por mi vida y siempre he tenido una extraña relación con ellos. Una especie de amor-odio. Un amor tormentoso que causa sufrimiento pero del que no puedes desprenderte. Es un sentimiento extraño que sólo padezco con él. Su prosa admirable en ocasiones me absorbe y quedo atrapada por este amante dulce, que me transporta a otros lugares y otros tiempos. Otras veces una especie de monotonía me hace perder todo el interés y el tedio se instala en nuestro romance. Aún así hay algo que no puedo resistir y siempre vuelvo a él. Gabo, me tienes atrapada… Gracias.

  14. Magda Díaz Morales marzo 13, 2007 at 12:50 am #

    No voy a dar tanto mi opinión sobre Gabriel García Márquez porque tendría para decir muy poco al respecto. No es de mis escritores predilectos, aunque por supuesto que Cien años de soledad y El coronel no tiene quien le escriba, son excelentes.

    Lo que vengo hacer ahora, y tomo este espacio para no interrumpir el de “principios”, es ha felicitar a Sfer por una razón que considero muy importante: difundir la literatura. Esto que ella ha ingeniado es algo muy bonito. Los caminos pueden ser muchos, un blog es uno de ellos, y la creación de estos proyectos son trascendentes porque congregan, reunen, desvelan el afecto que ella, y quienes participan, guardan por el arte litrerario.

    Ojalá que hubiera muchos proyectos así en todo el mundo. Muchas felicidades.

  15. jose luis guzman marzo 28, 2007 at 11:49 pm #

    ojala que gabriel inventara obras reales y que internet pusiera arboles genealogicos

  16. appelsin agosto 7, 2007 at 11:28 am #

    ni tengo muchos años ni leí demasiado, no puedo opnar fielemnte, pero quién trata de hacerlo;

    lo que pasa es que encontré una grieta en el verano que se llamaba “Cien años de soledad” por donde me caí… y aún no me he encontrado.

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  1. Biblioactiva » Cumpleaños de García Márquez - marzo 5, 2007

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