Archivo | octubre, 2007

La lección de música

30 Oct

El rostro que tengo ante mis ojos es amarillo, vasto, lejano, grasiento y diríase fundido en el espacio que lo envuelve. Marin Marais, con altivez, sostiene en la mano izquierda el mástil de la viola que muestra delante de él. Voy a tratar de la muda de la voz humana, del momento en el que el timbre de voz que articulan los hombres muy jóvenes experimenta un cambio, a la vez que su sexo se acrecienta y cae y les aparece el vello. Este ensombrecimiento de su voz es lo que los define y lo que les hace pasar del estadio de muchacho al de hombre. Los hombres son los ensombrecidos, esos seres de voz oscura que, hasta la muerte, vagan errantes en busca de una vocecita aguda de niño que abandonó su garganta. Tengo presente el recuerdo de un episodio de la vida de un músico de finales del siglo XVII, justo en la edad en que se separaba de su infancia.

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La divina comedia

24 Oct

A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva obscura, por haberme apartado del camino recto.

¡Ah! ¡Cuán penoso me sería decir lo salvaje, áspera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo renueva mi temor; temor tan triste, que la muerte no lo es tanto¡ pero antes de hablar bien que allí encontré revelaré las demás cosas que he visto. No sabré decir fijamente cómo entré allí; tan adormecido estaba cuando abandoné el verdadero camino.

El señor Valery

21 Oct

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LOS AMIGOS

El señor Valery era pequeñito pero brincaba mucho.

Él decía:

– Soy como las personas altas solo que por menos tiempo.

Pero esto constituía un problema para él.

Más tarde al señor Valéry le dió por pensar que, si las personas alta saltaran, nunca las alcanzaría en la vertical. Y este pesanmiento lo desanimó un poco. Sin embargo, más por cansancio que por ese motivo, un buen día el señor Valéry abandonó las saltitos. Definitivamente.

Firmin

14 Oct

Firmin, de Sam SavageSiempre imaginé que la crónica de mi vida, si acaso alguna vez llegaba a escribirla, tendría una primera frase excelente: algo lírico, como “Lolita, luz de mi vida, fueto de mis entrañas”, de Nabokov; y, si no me salía nada lírico, algo arrollador, como “Todas las familias felices se asemejan, pero cada familia desdichada es desdichada a su maneera”, de Tolstói. La gente recuerda estas palabras incluso cuando ya ha olvidado todo lo demás que hay en el libro.

Firmin, Sam Savage. Seix Barral

Un novelista en el Museo del Prado

12 Oct

A poco que cae la tarde y que empieza a anochecer, los personajes de las pinturas y las estatuas del Museo del Prado, se desperezan y sacuden. Durante el día entero, permanecieron inmóviles, dentro de sus marcos o encima de sus pedestales, para admiración y tranquilidad de los turistas. Nadie, ni el estudioso más avizor, pudo advertir alguna mudanza en sus actividades a menudo embarazosas, tan habituados están a cumplir con la plástica tarea que les asignó la imaginación de sus creadores.

(Un novelista en el museo del Prado de Manuel Mujica Lainez; Barcelona: Seix Barral, 1985)

El gran Gatsby

10 Oct

El gran gatsbyCuando era más joven y más vulnerable, mi padre me dio un consejo al que no he dejado de dar vueltas desde entonces.

“Siempre que sientas deseos de criticar a alguien”, me dijo, “recuerda que no todo el mundo ha disfrutado de las facilidades que tú has tenido”

El gran Gatsby. F. Scott Gitzgerald

Como nieve al sol

4 Oct

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6 de junio de 1914

Dar-es-Salaam,   África Oriental Alemana

– ¿Qué crees tú que ocurriría – preguntó el coronel Theodore Roosvelt a su hijo Kermit – si disparara a un elefante en los cojones?

– Creo, papá – contestó el hijo sin inmutarse – que le haría muchísimo daño.

William Boyd,   An Ice Cream War

Traducción del inglés de Bernardo Moreno

Alfaguara.  Madrid, 1988