Archivo | mayo, 2008

Doménica

29 May

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Apareció una mañana de domingo en el jardín. Por cierto, una mañana bastante fría. Sería cerca del mediodía cuando oímos los chillidos y acudimos todos: total, una niña que se había hecho daño en la mano derecha con la espina de un rosal; por eso sangraba, y por eso chillaba. Le preguntamos de dónde venía y a dónde iba, pero no supo, o no pudo, o no quiso contestar. Se limitó a encogerse de hombros, luego dijo:

– Por ahí, por el aire.

 (Espasa Calpe, 1999)