Archivo | octubre, 2009

Querido señor Henshaw

30 Oct

12 de mayo

Querido señor Henshaw:
Mi profesor nos leyó en clase su libro sobre el perro. Era muy gracioso. Nos custó mucho.

Su amico

Leigh Botts (chico)

Título: Querido Señor Henshaw
Autor: Beverly Cleary
Editorial: Austral juvenil (Espasa-Calpe)
Traducción: Amelia Martín-Gamero

El falsificador de pasaportes

25 Oct

Es viernes, 24 de septiembre de 1941. Viajo de Bielefeld a Berlín en el tren correo. Durante dos semanas puedo olvidarme del campo de  trabajo voluntario de la “Unión general de los judíos de Alemania”. La locomotora de vapor deja tras de sí un negro penacho de humo. Las ventanillas más vale dejarlas cerradas, de lo contrario el hollín se me mete en los ojos. Huele a azufre. ¿O serán los huevos duros del desayuno que toman en el vagón restaurante?

Título: El falsificador de pasaportes
Autor: Cioma Schönhaus
Editorial: Galaxia Gutenberg
Traducción: Carmen Gauger

El frío modifica la trayectoria de los peces

20 Oct

– ¡Espera un poco más! Tu padre aún está durmiendo.
El reloj marcaba las nueve y diecinueve. Fui a sentarme otra vez en la cama. Llevaba ya dos horas despierto, esperando en mi habitación. Es una tradición familiar. Todos los años papá ordena que yo no aparezca hasta que Papá Noel haya pasado. ¡Y eso que tengo once años y que hace ya cinco que no creo en esas historias!

Título: El frío modifica la trayectoria de los peces
Autor: Pierre Szalowski
Editorial: Círculo de lectores
Traducción: Esther Andrés Gromaches

La soledad de los números primos

15 Oct

Alice della Rocca odiaba la escuela de esquí. Odiaba tener que despertarse a las siete y media de la mañana incluso en Navidad, y que mientras desayunaba su padre la mirase meciendo nerviosamente la pierna por debajo de la mesa, como diciéndole que se diera prisa. Odiaba ponerse los leotardos de lana, que le picaban en los muslos, y las manoplas, que le impedían mover los dedos, y el casco, que le estrujaba la cara y tenía un hierro que se le clavaba en la mandíbula, y aquellas botas, que siempre le iban pequeñas y la hacían andar como un gorila.
-Bueno, ¿qué? ¿Te bebes la leche o no? -volvió a apremiarla su padre.
Alice tragó tres dedos de leche hirviendo que le quemó sucesivamente la lengua, el esófago y el estómago.
-Bien. Y hoy demuestra quién eres, ¿vale?
¿Y quién soy?, pensó ella.

Título: La soledad de los números primos
Autor: Paolo Giordano
Traducción: Juan Manuel Salmerón Arjona
Editorial: Salamandra

El arte de conducir bajo la lluvia

10 Oct

Los gestos son lo único que tengo; en ocasiones, debe ser exagerados. y si bien a veces me paso de la raya y me pongo melodramáticos, es porque debo hacerlo para comunicarme de forma clara y efectiva. para que se entienda lo que quiero decir sin que quepan dudas: no tengo palabras a las que recurrir, porque, para mi gran disgusto, mi lengua tiene un diseño largo, plano y suelto, y por lo tanto es una herramienta horriblemente ineficaz para mover la comida en la boca mientras mastico, y aún menos útil para emitir inteligentes y complicados sonidos silábicos que se puedan enlazar para formar palabras y oraciones. Y por eso estoy aquí, aguardando a que Denny regrese a casa -debería llegar pronto-, tendido sobre las frescas baldosas del suelo de la cocina, sobre un charco de mi propia orina.

Título: El arte de conducir bajo la lluvia
Autor: Garth Stein
Editorial: Suma de letras
Traducción: Agustín Pico Estrada

La amaba

2 Oct

-¿Qué dices?
-Digo que me las llevo. Les vendrá bien salir un poco de aquí…
-Pero ¿cuándo? -preguntó mi suegra.
-Ahora.
-¿Ahora? Ni se te ocurra…
-Se me ocurre, sí.
-Pero bueno, ¿qué es esto? ¡Pero si son casi las once! Pierre…
-Suzanne, le estoy halando a Chloé, Chloé, escúchame. Me apetece llevaros lejos de aquí. ¿Quieres?
-…
-¿Te parece mala idea?
-No lo sé.
-Ve a buscar tus cosas. Nos iremos en cuanto vuelvas.
-No me apetece ir a casa.
-Pues entonces no vayas. Ya nos las apañaremos allí.
-Pero no…
-Chloé, Chloé, por favor… confía en mí.

Título: La amaba
Autor: Anna Gavalda
Editorial: Seix Barral
Traducción: Isabel González-Gallarza