Archivo | Andrezej Kusniewicz RSS feed for this section

La lección de lengua muerta

27 Jul

kusniewicz-1.jpg

Ella hablaba, pero él, aunque en los últimos tiempos había aprendido algo del polaco y del ucraniano, no lo entendía del todo, así que el señor intendente forestal, Alois Szwanda, que lo acompañaba, traducía sus palabras al alemán, mientras él escuchaba atento, la cabeza inclinada sobre el hombro izquierdo, la mano derecha apoyada sobre la cadera y la otra, con la palma vuelta hacia arriba, sostenida ligeramente por los dedos morenos de la vidente. De vez en cuando, echaba unas miradas breves y penetrantes, bien a ella, bien al señor Szwanda, que seguí atraduciendo con paciencia y la mayor fidelidad posible las confusas palabras.

-Vivirás intensamente (al menos así reultaba de la traducción de Szwanda: con todas tus fuerzas), y si te mueres aquí ( ¿aquí?, quiere decir ¿dónde?, ¿en estas montañas?, ¿ en este villorrio de los Cárpatos?, ¿en este hotelucho judío junto a la estación?; trató de contener el violento ataque de tos que sentía venir por un insoportable cosquilleo de la tráquea), yacerás boca arriba sobre la tierra, y de ti, de tu cuerpo, crecerá – ¿me comprendes, mi bello señor? – el árbol de la vida. Y, escúchame, – le apretó la mano con más fuerza- , años más tarde se posará sobre él, sobre una de sus ramas, un ave del Paraíso. Pero también podría ser un cuervo normal y corriente o una lechuza, eso ya no lo sé exactamente. El pájaro estrá allí balanceándose, y al compás de ese balanceo, de apoyarse sobre una u otra pata, de abrir y cerrar sus alas para mantener el equilibrio, latirá tu corazón, señor. O tal vez no sea más que una ilusión de latidos, de continuidad, de ser en el no-ser.

Andrzej Kusniewicz, Lekcja martwego jezyka
Traducción del polaco de Bozena Zaboklicka
Anagrama. Barcelona, 1984

Anuncios