Archivo | Charlotte Brontë RSS feed for this section

Jane Eyre

9 Feb
Aquel día no fue posible salir de paseo. Claro que por la mañana habíamos estado deambulando entre los arbustos desnudos durante una hora; pero después de comer (la señora Reed comía temprano cuando no había visitas), el frío viento invernal trajo consigo unas nubes tan sombrías y una lluvia tan recia, que se disipó toda posibilidad de volver a salir.
Yo me alegré. No me gustaban los paseos largos, sobre todo en aquellas tardes tan frías: el regreso a casa al anochecer me resultaba penoso, siempre con los dedos agarrotados, el corazón entristecido por las reprimendas de Bessie, la niñera, y humillada por la conciencia de mi inferioridad física respecto a Eliza, John y Georgiana Reed.
Anuncios