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El factor humano

16 Jun

Desde la época en que, como un joven recluta más, había entrado en “La Casa” -de eso hacía ya más de treinta años- Castle almorzaba siempre en un pub situado detrás de Saint Jame’s Street, no lejos de la oficina. Si alguien le hubiera preguntado por qué iba a aquel lugar, habría respondido que a causa de sus excelentes salchichas; tal vez hubiera preferido a la Watney’s otra marca de cerveza amarga, pero la calidad de las salchichas prevalecía sobre la cerveza. Él siempre estaba dispuesto a dar cuenta de sus actos, incluso de los más inocentes. Asimismo era un hombre de una puntualidad estricta.

Traducción de Iris Menéndez y Enrique Sordo

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El final de la aventura

21 Abr

Una historia no tiene comienzo ni un fin: arbitrariamente uno elige el momento de la experiencia desde el cual mira hacia atrás o hacia adelante. Digo “uno elige” con el orgullo inexacto del escritor profesional que – cuando ha alcanzado una notoriedad digna de tenerse en cuenta – fue elogiado por su destreza técnica; pero, en realidad ¿elijo yo por mi propio arbitrio aquella oscura y húmeda noche de enero de 1946, en el prado comunal, la figura de Henry Miles, sesgada a través del ancho río de lluvia, o son estas imágenes las que me eligen a mi?

The end of the affair. Graham Greene. Ediciones Revista del Sur, Buenos Aires, 1980

El americano impasible

28 Mar

Después de comer me quedé en mi cuarto de la rue Catinat, esperando a Pyle; me había dicho:

– Estaré contigo a las diez, a más tardar.

Cuando sonó la medianoche no pude contenerme más y bajé a la calle. En el rellano de la escalera había una cantidad de viejas, con pantalones negros, sentadas en cuclillas; como era febrero, supongo que no podían soportar el calor de la cama. Pasó pedaleando lentamente un triciclo de alquiler, hacia el río; se veían las luces encendidas donde habían desembarcado los nuevos aeroplanos norteamericanos. En toda la longitud de la calle no se veían ni rastros de Pyle.

Editorial Bruguera. Traducción de J. R. Wilcock