Archivo | Marguerite Yourcenar RSS feed for this section

Una vuelta por mi cárcel

3 Mar

¿Quién puede ser tan insensato como para morir sin haber dado, por lo menos, una vuelta a su cárcel?

El día y la noche son los viajeros de la eternidad… Los que pilotan una chalana o llevan todos los días su caballo al campo hasta que sucumben de vejez también viajan continuamente. Muchos hombres de tiempos remotos murieron por los caminos. A mí me ha tentado, a mi vez, el viento que desplaza las nubes, y me ha invadido el deseo de viajar también.

Así hablaba, a fianles del siglo XVII, el poeta japonés Basho, que caminaba errante por las provincias del norte calzado con sus endebles sandalias de paja…

MARGUERITE YOURCENAR, Una vuelta por mi cárcel

Traducción de Emma Calatayud

Alfaguara, 1993

Anuncios

Alexis o el tratado del inútil combate

23 Feb

primopiano_marguerite_yourcenar.jpg Esta carta, amiga mía, será muy larga. He leído con frecuencia que las palabras traicionan al pensamiento, pero me parece que las palabras escritas lo traicionan todavía más. Ya sabes lo que queda de un texto después de dos traducciones sucesivas. Y además, no sé cómo arreglármelas. Escribir es una elección perpetua entre mil expresiones de las que ninguna me satisface sin las demás. Yo debería saber, sin embargo, que sólo la música permite la coordinación de acordes. Una carta, incluso la más larga, nos obliga a simplificar lo que no debiera simplificarse: ¡ nos expresamos siempre con tan poca claridad cuando tratamos de hacerlo de forma completa ! Yo quisiera hacer aquí un esfuerzo, no sólo de sinceridad, sino también de exactitud; estas páginas contendrán muchas tachaduras: ya las contienen. Lo que yo te pido (lo único que puedo aún pedirte) es que no saltes ninguna de estas líneas que me habrán costado tanto. Si es difícil vivir, es aún mucho más penoso explicar nuestra vida.

Marguerite Yourcenar, Alexis ou le traite du vain combat.

Traducción del francés de Emma Calatayud. Alfaguara. Madrid, 1977

Memorias de Adriano

8 Feb

ANIMULA
VAGULA
BLANDULA
Querido Marco:
He ido esta mañana a ver a mi médico Hermógenes, que acaba de regresar a la Villa después de un largo viaje a Asia.
El examen debía hacerse en ayunas; habíamos convenido encontrarnos en las primeras horas del día. Me tendí sobre un lecho luego de despojarme del manto y la túnica.
(Traducción: Julio Cortázar)